Home Interés GeneralSemana de la Dulzura: cómo nació la tradición que cada julio vuelve a repetirse en todo el país

Semana de la Dulzura: cómo nació la tradición que cada julio vuelve a repetirse en todo el país

by Federico Gularte

La celebración comenzó este 1 de julio y tiene su origen en una campaña comercial lanzada durante la crisis económica de 1989

Este miércoles 1 de julio comenzó una nueva edición de la Semana de la Dulzura, una tradición que cada año invita a intercambiar cosas dulces como muestra de afecto. Lo que hoy forma parte del calendario de los argentinos nació hace más de tres décadas como una estrategia comercial para impulsar las ventas en medio de una de las crisis económicas más profundas del país.

Para conocer el origen de esta fecha hay que remontarse a julio de 1989. Argentina atravesaba entonces un contexto de hiperinflación que obligaba a remarcar los precios casi a diario. En ese escenario la Asociación de Distribuidores de Golosinas (ADGyA) junto con la empresa Arcor, lanzó la campaña “Una golosina por un beso” con el objetivo de incentivar el consumo y reactivar las ventas del sector.

La propuesta tuvo una repercusión que superó las expectativas. Con el paso de los años, el intercambio de golosinas dejó de estar asociado exclusivamente a una acción comercial para convertirse en una tradición que reúne a familiares, amigos, compañeros de trabajo y parejas.

Actualmente, la Semana de la Dulzura se celebra entre el 1 y el 7 de julio y continúa siendo una de las fechas más esperadas por el sector gastronómico y comercial. En los últimos años además, distintos comercios y marcas extendieron promociones durante todo el mes con el objetivo de incentivar el consumo en la temporada invernal.

Más allá de su origen, la celebración logró instalarse como una costumbre que atraviesa generaciones. Cada julio, el intercambio de una golosina sigue siendo una forma sencilla de expresar afecto y mantener viva una tradición que nació como una campaña publicitaria y terminó convirtiéndose en parte de la cultura popular argentina.

A veces entre las noticias urgentes y la rutina, olvidamos que la dulzura es en el fondo, una forma de resistencia y empatía. Comprarle un alfajor a un emprendedor local o regalar un chocolate a quien nos acompaña cada día no es solo una transacción, es una manera de decir «estamos juntos».