Hace 8 años vive en Valencia. Tuvo que reconstruir su vida junto a su hija, pero asegura que la distancia de la familia, los momentos de incertidumbre y las rachas negativas marcaron profundamente su experiencia lejos de Concordia.
En esta cuarta entrega de Concordienses por el mundo, Darío Larrosa comparte una de las historias más sensibles del ciclo, atravesada por decisiones difíciles, desafíos económicos y el peso de la distancia con sus afectos.
Detrás de cada historia de un concordiense que decidió comenzar una nueva vida en el exterior hay sueños, oportunidades y también renuncias. Hace ocho años dejó Concordia para instalarse en Valencia, España, donde actualmente vive junto a su hija. Sin embargo, el camino comenzó mucho antes de encontrar estabilidad.

Una decisión impulsada por el futuro
«Hace ocho años que vivo en Europa, concretamente en Valencia, España. La decisión estuvo marcada por una situación personal. Dejé mi trabajo tradicional para emprender un proyecto propio, invertí todos mis ahorros, pero no salió como esperaba y me vi casi obligado a buscar un nuevo destino. Además, pensar en el futuro de mi hija también influyó mucho en la decisión de dejar Argentina«, recordó.
Hoy, lejos de su ciudad natal, asegura que aprendió a reinventarse. «Toda mi familia sigue en Concordia, excepto mi hija, que vive conmigo en España. Siempre digo que trabajo de lo que haga falta. Actualmente soy conductor de vehículos y me dedico a entregar coches de alquiler por distintos puntos de España», contó.
Asimismo, se dedica a la realización de contenido audiovisual y en el cuidado y rescate de animales.

La otra cara de vivir en el exterior
Aunque reconoce que logró construir una nueva vida, Darío asegura que emigrar está lejos de ser una experiencia sencilla. «Es muy duro. No solo por la distancia geográfica, sino por todo lo que uno deja atrás. La familia y los amigos son una parte esencial de la vida, y hay momentos en los que esa ausencia se convierte en un vacío muy difícil de llenar», expresó.
A esa realidad se sumó una de las etapas más complejas que le tocó atravesar desde su llegada a Europa. «Más allá de lo que todos vivimos durante la pandemia, en mi caso fue especialmente difícil porque estaba en España de manera ‘ilegal’ y sin trabajo. La incertidumbre me llevó a vivir momentos de una desesperación psicológica muy fuerte», recordó.
Otro de los episodios que marcó su paso por España fue el fenómeno de la DANA, que provocó graves inundaciones y destrozos en distintas regiones del país. «La cobertura sobre la DANA fue porque muchas personas aquí desconfían de los medios tradicionales debido a sus inclinaciones políticas y a que consideran que accionan influenciados por ‘los sobres del poder’. El ambiente que encontré fue lo más cercano a un escenario de posguerra. Psicológicamente me afectó mucho», relató.

El precio de estar lejos de casa
A pesar de llevar varios años en España, el regreso a Concordia no fue sencillo. «Desde que llegué a Europa en 2018 solo pude volver a Concordia en 2025. Si pudiera, volvería cada fin de semana para abrazar a mi madre, reunirme con mi padre, mis hermanos, mi familia y mis amigos. Pero lamentablemente aquí solo se va sobreviviendo. Tengo un estilo de vida social y económicamente un poco mejor que el que tenía en Concordia, pero no dejo de ser un trabajador normal, mileurista», afirmó.
Para Darío, muchas veces se idealiza la vida en Europa sin conocer las dificultades cotidianas que también enfrentan quienes emigran. «Así como a un trabajador común de Concordia le resulta muy difícil venir a Europa de vacaciones, a mí también me resulta muy difícil viajar a Argentina. Y a eso se suma lo más doloroso: cada vez que la muerte acecha cerca de mis seres queridos, solo puedo abrazar el dolor desde la distancia», concluyó con emoción.
Fuente: El Concordiense
