Home ProvincialesMadre de joven entrerriana fallecida por un diagnóstico neurológico reclama mejor atención ante estos cuadros

Madre de joven entrerriana fallecida por un diagnóstico neurológico reclama mejor atención ante estos cuadros

by Federico Gularte

Se trata del caso de Camila González, una joven de 23 años quien en junio falleció a causa de un cuadro neurológico. Su madre hoy reclama una mayor rapidez en la atención ante este tipo de situaciones en hospitales y sanatorios entrerrianos.

La muerte de Camila González, una joven de 23 años recientemente recibida de Técnica en Diagnóstico por Imágenes, provocó un profundo dolor en su familia y abrió interrogantes sobre la atención médica que recibió desde el momento en que fue hallada inconsciente.

Su madre, Diana Tellechea, decidió hacer público el caso para reclamar respuestas y advertir a otras familias sobre la necesidad de actuar rápidamente frente a síntomas que puedan tener un origen neurológico.

“Era una gurisa llena de ganas de vivir y de trabajar”, recordó. Camila se había recibido el año anterior en Concepción del Uruguay y se encontraba realizando prácticas profesionales en Gualeguaychú. Su madre la describió como una joven saludable, activa y con numerosos proyectos personales y laborales.

El comienzo de la emergencia

Según el relato familiar, el 14 de julio Camila fue encontrada inconsciente en su habitación. Sus padres y su hermana intentaron hacerla reaccionar y, al no obtener respuesta, la trasladaron inmediatamente a la guardia del hospital.

Diana sostuvo que su hija permaneció sin recuperar el conocimiento durante la atención inicial. Allí le habrían realizado una tomografía que, de acuerdo con lo informado a la familia, no mostraba anomalías. Los profesionales indicaron entonces que quedaría en observación.

Ante la persistencia del cuadro, la familia decidió trasladarla a una clínica privada. Allí fue examinada por un neurólogo que, según la versión de la madre, descartó inicialmente un episodio isquémico y una meningitis, y planteó como hipótesis la posible ingesta de alguna sustancia.

Diana rechazó esa posibilidad y cuestionó especialmente la forma en que fue comunicada. Afirmó que revisó su vivienda, tal como le habían sugerido, pero no encontró medicamentos ni ninguna otra sustancia que pudiera explicar lo sucedido.

Al día siguiente, el cuadro continuaba sin un diagnóstico preciso. Camila fue sometida a una punción lumbar para descartar una meningitis y posteriormente se recomendó su traslado a otra ciudad para profundizar los estudios.

La derivación y el diagnóstico

De acuerdo con el testimonio de la madre, una resonancia mostró una lesión que habría sido interpretada como una posible isquemia. Camila fue trasladada entonces a Villa Libertador San Martín.

Cuando llegó al nuevo centro asistencial, la familia recibió la noticia de que la joven presentaba muerte cerebral. Los profesionales evaluaron una eventual intervención quirúrgica, pero finalmente les comunicaron que el cuadro era irreversible y que ya no existían posibilidades de realizar un tratamiento efectivo.

A partir de ese momento, Diana comenzó a cuestionar el diagnóstico y las decisiones adoptadas durante las primeras horas. Su reclamo se centra en saber si una evaluación neurológica más rápida y una derivación temprana podrían haber modificado el desenlace.

Las afirmaciones corresponden al testimonio de la madre y expresan sus cuestionamientos sobre la atención recibida. Hasta el momento, no se informó públicamente sobre una investigación médica o judicial que haya determinado responsabilidades profesionales.

La decisión de donar sus órganos

En medio del dolor, la familia resolvió respetar una voluntad que Camila había expresado en vida: donar sus órganos.

Según contó Diana, uno de sus riñones fue destinado a un niño de ocho años que esperaba un trasplante en el Hospital Garrahan. Otros órganos fueron enviados al Hospital Italiano y también permitieron beneficiar a pacientes de Entre Ríos.

De este modo, la decisión solidaria de Camila permitió salvar y mejorar otras vidas, aun en medio de una pérdida irreparable para su familia.

Un pedido para evitar que se repita

Diana explicó que decidió contar lo ocurrido para que la experiencia de su hija sirva como advertencia. Pidió que las familias reclamen una respuesta inmediata cuando una persona pierde el conocimiento y existe la posibilidad de estar frente a una emergencia neurológica.

También solicitó a las instituciones sanitarias y a los profesionales que estos cuadros sean tratados con máxima urgencia, sensibilidad y precisión.

“En mi dolor quiero transmitirles a otras familias que, si les pasa algo parecido, por favor reaccionen más rápido que nosotros”, expresó.

Fuente: El Concordiense /Máxima Online