Cada 5 de mayo se conmemora una jornada clave para visibilizar la enfermedad celíaca. Síntomas, diagnóstico y cuidados esenciales en los conocimientos de una profesional.
Cada 5 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Celiaquía, una fecha destinada a visibilizar una patología que afecta a miles de personas y que, en muchos casos, permanece sin diagnóstico durante años. En este marco, El Concordiense dialogó con la nutricionista Florencia Ferla, quien brindó claves para reconocer la enfermedad, entender sus implicancias y mejorar la calidad de vida de quienes la padecen.
La Enfermedad Celíaca es una condición autoinmune desencadenada por el consumo de gluten, una proteína presente en el trigo, la avena, la cebada y el centeno. Puede manifestarse a cualquier edad y no siempre presenta síntomas evidentes, lo que dificulta su detección temprana.
Síntomas variados
«Los síntomas pueden ser muy variados y no presentarse igual en todas las personas» explicó la profesional. Entre los más frecuentes aparecen molestias digestivas como diarrea crónica, distensión abdominal, dolor abdominal, gases, náuseas, constipación o pérdida de peso. En este sentido, explicó que «también existen señales menos visibles que suelen confundirse con otras causas como cansancio extremo, anemia, trastornos ginecológicos, caída del cabello, aftas recurrentes, dolores de cabeza, alteraciones en la piel, ansiedad, baja densidad ósea» dijo y agregó que «en niños y adolescentes puede manifestarse con retraso en el crecimiento, irritabilidad o pubertad tardía».
Por otro lado, comentó que es clave tener en cuenta los factores de riesgo asociados la celiaquía como diabetes t ipo 1, tiroiditis de Hashimoto, hepatitis autoinmune o síndrome de Down. «Hoy uno de los grandes desafíos es seguir aumentando la sospecha clínica en medicina general y en distintas especialidades, para lograr diagnósticos más tempranos y evitar complicaciones» dijo.
Diagnóstico
Consultada sobre los diagnósticos de esta enfermedad, señaló que «en algunos casos, la sospecha todavía suele centrarse en las formas clásicas de presentación, especialmente digestivas o vinculadas al crecimiento infantil. Sin embargo, hoy se sabe que la enfermedad celíaca puede expresarse de maneras muy diversas e incluso sin síntomas digestivos, lo que dificulta la sospecha y retrasa la consulta» dijo.
Cuando no hay antecedentes familiares conocidos o se trata del primer caso en la familia, no suele tenerse en cuenta y la sospecha puede aparecer más tarde.
El diagnostico generalmente se hace con un gastroenterólogo. «Se solicitan análisis de sangre específicos que buscan anticuerpos relacionados con la celiaquía. Si esos estudios resultan positivos, o existe alta sospecha clínica, suele indicarse una endoscopía digestiva alta con biopsia intestinal para confirmar el diagnóstico» dijo Ferla y destacó que «es importante destacar que no se debe comenzar una dieta sin gluten antes de realizar los estudios, ya que retirar el gluten puede alterar los resultados».

Tratamiento de la celiaquía
Actualmente, el único tratamiento eficaz para la enfermedad celíaca es llevar una alimentación completamente libre de gluten. Esto implica eliminar no solo alimentos evidentes como pan o pastas, sino también productos industrializados que pueden contener gluten “oculto”.
Además, se debe prestar especial atención a la contaminación cruzada, es decir, al contacto de alimentos aptos con superficies, utensilios o preparaciones que hayan tenido gluten. Este cuidado debe mantenerse tanto en el hogar como al comer fuera.
«La dieta debe ser 100% estricta, sin ‘permitidos’ ni excepciones, incluso cuando no haya síntomas, porque pequeñas cantidades pueden seguir generando daño intestinal. También implica responsabilidad y acompañamiento no solo de la persona con celiaquía, sino también de su familia, amistades y entorno cotidiano, ya que el apoyo y los cuidados compartidos facilitan la adherencia y una mejor calidad de vida» indicó.
Errores a evitar
Entre los errores más comunes, la profesional señaló iniciar la dieta sin diagnóstico médico, no leer etiquetas, subestimar la contaminación cruzada o basar la alimentación en productos ultraprocesados sin gluten.
También es habitual creer que pequeñas cantidades no afectan o no consultar adecuadamente al comer fuera del hogar, situaciones que pueden poner en riesgo la salud.
Rol del nutricionista
«Una vez confirmado el diagnóstico, es muy recomendable realizar una consulta con nutricionista. El acompañamiento profesional permite una educación alimentaria nutricional, donde se aprende a llevar adelante una alimentación segura, leer etiquetas, prevenir contaminación cruzada, cubrir adecuadamente los nutrientes y adaptar la dieta a la rutina de cada persona o familia» cerró.
Fuente: El Concordiense/Nutricionista Florencia Ferla
