La viceintendente de Concordia se refirió a los últimos datos del INDEC correspondientes al primer semestre de 2026 y puso el foco en la baja tasa de actividad de la ciudad.
La funcionaria explicó que los índices oficiales de pobreza e indigencia se determinan a partir de los ingresos de los hogares y de su capacidad para afrontar el costo de la canasta básica alimentaria y la canasta básica total.
En ese sentido, aclaró que la medición estadística no contempla necesariamente todas las formas de asistencia y contención que reciben las familias. En la práctica, señaló, existen comedores, programas sociales y distintas herramientas de asistencia estatal que contribuyen a cubrir parte de las necesidades de los hogares cuyos ingresos resultan insuficientes.
Ingresos por debajo del aumento de la canasta
Al analizar la evolución registrada durante los primeros seis meses del año, Reta de Urquiza indicó que los ingresos tuvieron un incremento promedio cercano al 11%, mientras que el costo de la canasta básica aumentó alrededor de un 20% durante el mismo período.
Según explicó, esta diferencia entre la evolución de los ingresos y el incremento de los bienes y servicios se traduce en una pérdida del poder adquisitivo y, consecuentemente, en un aumento de los niveles de pobreza medidos por ingresos.
La viceintendente también remarcó que los datos corresponden a un período cerrado en junio, por lo que los movimientos económicos registrados durante julio y agosto no forman parte de esta medición y podrían modificar el escenario posteriormente.
Concordia y la baja participación laboral
Al referirse puntualmente a Concordia, Reta de Urquiza destacó los índices de 56% de pobreza y 12% de indigencia y puso especial atención en la estructura del mercado laboral de la ciudad.
En ese punto, señaló que uno de los principales factores está relacionado con la tasa de actividad, que en Concordia alcanza el 42%, frente al 49% registrado a nivel nacional.
La tasa de actividad contempla a las personas que forman parte de la población económicamente activa, tanto quienes tienen un empleo como aquellas que se encuentran buscando trabajo.
La funcionaria contrastó este indicador con la tasa de desocupación correspondiente al segundo trimestre del año. En Concordia, el desempleo se ubicó en 6,1%, mientras que a nivel nacional alcanzó el 7,9%.
De acuerdo con su análisis, esta diferencia muestra que el principal desafío de la ciudad no se encuentra únicamente en quienes buscan trabajo y no lo consiguen, sino también en la cantidad de personas que directamente no participan del mercado laboral.
Un desafío que requiere políticas de largo plazo
Para Reta de Urquiza, esta situación responde a una problemática que se fue consolidando durante décadas y que excede las circunstancias económicas de un período determinado.
En ese sentido, sostuvo que una mejora de los ingresos puede contribuir a reducir los índices de pobreza, pero que ese efecto alcanza principalmente a quienes ya se encuentran incorporados al mercado laboral.
Por ese motivo, planteó la necesidad de abordar el problema desde una perspectiva de largo plazo, con especial énfasis en la educación, la capacitación en oficios y la generación de herramientas que permitan incorporar a más personas al mercado de trabajo.
Fuente: Cadena Entrerriana
