Home Interés General¿Puede la región tener riesgos de sismos? Un registro de 1948 deja en evidencia esa posibilidad

¿Puede la región tener riesgos de sismos? Un registro de 1948 deja en evidencia esa posibilidad

by Federico Gularte

Aunque Entre Ríos está considerada una zona de peligrosidad sísmica muy reducida, el riesgo no es cero. La historia tiene un antecedente concreto: el 21 de enero de 1948.

Los devastadores terremotos registrados durante las últimas semanas en Venezuela y Colombia volvieron a instalar una pregunta que, a primera vista, parece lejana para esta parte del país: ¿puede sentirse un sismo en Concordia y la región?

Aunque Entre Ríos está considerada una zona de peligrosidad sísmica muy reducida, el riesgo no es cero. La historia tiene un antecedente concreto: el 21 de enero de 1948 la tierra tembló y generó alarma en Concordia, Federación, Feliciano y otras localidades del Litoral.

Contexto en la región

El 24 de junio, Venezuela fue sacudida por dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5, según los registros del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Más recientemente, el 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7,4 afectó el oeste de Colombia, provocando centenares de muertes y una enorme destrucción en distintas ciudades.

Frente a imágenes de edificios derrumbados, rutas destruidas y poblaciones enteras afectadas, la pregunta aparece inevitablemente: ¿algo semejante podría ocurrir en Concordia o en esta región del país?

La respuesta requiere una primera aclaración. Entre Ríos se encuentra muy lejos de las zonas de mayor actividad sísmica de la Argentina y, según la zonificación utilizada por el Reglamento INPRES-CIRSOC 103, toda la provincia integra la Zona 0, correspondiente a una peligrosidad sísmica “muy reducida”. Eso significa que la posibilidad de movimientos importantes es considerablemente menor que en provincias cordilleranas como San Juan o Mendoza. Pero “muy reducida” no significa inexistente.

Ubicación dentro de una placa tectónica

Para comprenderlo, El Concordiense dialogó con Estela Solana, geóloga de nuestra ciudad, quien explicó que Concordia se encuentra sobre la placa Sudamericana, una de las grandes placas tectónicas que conforman la superficie terrestre. “Nosotros pertenecemos a la placa Sudamericana, que está en movimiento, como todas las placas del planeta. Pero estamos en una parte que actualmente es inactiva respecto de este tipo de fenómenos”, explicó.

La especialista recordó que Sudamérica y África estuvieron alguna vez unidas y comenzaron a separarse hace aproximadamente 150 millones de años. Una observación sencilla del mapa mundial permite todavía advertir cómo las costas de ambos continentes parecen encajar como las piezas de un enorme rompecabezas.

Ese proceso geológico continúa, aunque a velocidades que resultan prácticamente imperceptibles dentro de la escala de una vida humana. Muy distinta es la situación sobre el margen occidental de Sudamérica. Allí se produce la convergencia entre la placa de Nazca y la placa Sudamericana: la primera se introduce por debajo de la segunda, fenómeno denominado subducción. Ese proceso tectónico está directamente relacionado con la formación y evolución de la Cordillera de los Andes y explica gran parte de la intensa actividad sísmica y volcánica de países como Chile, Perú, Ecuador y Colombia.

“Del otro lado están las zonas activas, donde se producen los sismos, la actividad volcánica y todos estos fenómenos que estamos viendo. No es algo infrecuente; por el contrario, es algo que puede suceder”, señaló Solana.

¿Un gran terremoto del oeste argentino podría sentirse en Concordia?

Consultada sobre la posibilidad de que un terremoto de grandes proporciones, como el que destruyó San Juan en 1944, pudiera percibirse en esta zona del país, Solana explicó que un movimiento muy intenso puede transmitir sus ondas a grandes distancias, aunque con una intensidad muy inferior a la experimentada en proximidades del epicentro.

“Puede llegar a sentirse en esta región, pero en ningún caso con el grado de destrucción que existe en el lugar donde se produce. Acá podría percibirse apenas como un temblor mínimo. Incluso hay personas que podrían no sentirlo”, explicó la geóloga.

El antecedente de San Juan permite dimensionar esas diferencias. El terremoto del 15 de enero de 1944 alcanzó una intensidad IX en la escala de Mercalli, destruyó gran parte de la ciudad y provocó alrededor de 10.000 muertes, convirtiéndose en la mayor catástrofe sísmica de la historia argentina.

Pero existe otro dato mucho más cercano que demuestra que Entre Ríos no es una provincia absolutamente ajena a los movimientos de la tierra.

El día que Entre Ríos tuvo un movimiento sísmico

Fue el 21 de enero de 1948, a las 13:47. Un fuerte movimiento sísmico sorprendió a buena parte del Litoral argentino y fue percibido con especial intensidad en localidades del norte entrerriano y del sur correntino.

Las reconstrucciones históricas elaboradas a partir de las publicaciones de La Acción y El Diario de Paraná atribuyen al movimiento una magnitud estimada de 5,5 y una intensidad de grado VI en la escala de Mercalli, situando su epicentro en la zona de la isla Curuzú Chalí, en el departamento La Paz.

El registro histórico del INPRES también consigna el terremoto del 21 de enero de 1948, con intensidad VI Mercalli, aunque ubica sus coordenadas en 30,5 grados de latitud sur y 58 grados de longitud oeste. El organismo señala que produjo daños en construcciones de Monte Caseros y Curuzú Cuatiá, en Corrientes, y que fue sentido con gran intensidad en el norte entrerriano.

Las crónicas de la época relatan que “los habitantes salieron a las calles alarmados, trasladándose a las plazas y lugares abiertos”. El temblor también fue percibido del otro lado del río Uruguay, en la ciudad de Salto. En Feliciano se informó incluso sobre agrietamientos y caída de revoques en algunos edificios, mientras que en Paraná el movimiento habría sido percibido con menor intensidad.

Los diarios informaron además que el fenómeno había sido registrado por el Observatorio de Villa Ortúzar y las explicaciones científicas disponibles en aquel momento relacionaron el episodio con estructuras geológicas vinculadas a la cuenca del río Paraná.

Al día siguiente, el jefe del Departamento de Geofísica del entonces Servicio Meteorológico Nacional explicaba que se trataba de un acontecimiento muy poco frecuente, aunque con antecedentes y una explicación geológica natural.

Las interpretaciones de la época también incluyeron hipótesis sobre posibles tensiones de la corteza relacionadas con la posición de la Luna y el Sol. Se trata de explicaciones históricas que deben ser leídas en el contexto del conocimiento científico disponible entonces y que no forman parte de los criterios actuales utilizados para determinar o predecir la ocurrencia de terremotos.

El geólogo Juan Carlos Bertolini, por su parte, explicó posteriormente la existencia en la región de estructuras de fallamiento de tipo transcurrente o de desplazamiento de rumbo, otro elemento que ayuda a comprender que el subsuelo entrerriano, aunque mucho más estable que el de la región cordillerana, no carece completamente de estructuras geológicas capaces de registrar movimientos.

No fue el único antecedente en esta parte del continente

La historia sísmica del área rioplatense también conserva episodios anteriores. Uno de los primeros terremotos ampliamente documentados por la prensa ocurrió el 9 de agosto de 1848, aproximadamente a las 18:35, con epicentro estimado en la cuenca de Punta del Este, próxima a Montevideo.

El movimiento alcanzó una intensidad estimada de entre V y VI en la escala Mercalli y fue seguido por diversas réplicas durante las semanas posteriores. Los periódicos montevideanos El Defensor de la Independencia Americana y El Comercio del Plata dejaron numerosos testimonios sobre aquel episodio.

Cuatro décadas después, el 5 de junio de 1888, Buenos Aires, Montevideo y distintas zonas del Litoral, entre ellas Entre Ríos, volvieron a ser sorprendidas por el denominado Terremoto del Río de la Plata.

Su magnitud ha sido estimada en alrededor de 5,5 y provocó escenas de temor en ambas márgenes del estuario, además de algunos daños materiales. Estos antecedentes resultan importantes porque permiten desterrar una idea muy extendida: que en Entre Ríos “nunca tiembla”.

Fuente: El Concordiense, con información de La Acción, Ciudad Revista y El Diario de Paraná.