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Productores citrícolas advierten que los precios ya no cubren los costos

by Federico Gularte

El sector genera alrededor de 20.000 puestos de trabajo en la provincia y advierte que la próxima campaña podría verse seriamente comprometida.

La producción citrícola de Entre Ríos enfrenta uno de sus momentos más complejos de los últimos años. Los bajos precios que reciben los productores, el retroceso del consumo interno, las dificultades del mercado externo y el incremento de los costos conforman un escenario que amenaza la continuidad de numerosas explotaciones de la región.

Desde la Federación del Citrus de Entre Ríos (Fecier) advierten que actualmente el productor puede recibir entre 30 y 50 pesos por kilo de fruta, valores que resultan insuficientes frente a los gastos que demanda la cosecha, el empaque, el transporte y la mano de obra.

Difícil situación

La situación se ve agravada por una producción abundante que encuentra un mercado interno debilitado por la pérdida del poder adquisitivo. Cuando la demanda no logra absorber la cantidad de fruta disponible, los productores quedan obligados a comercializar a valores extremadamente bajos o enfrentar las consecuencias de dejar el citrus en las plantas.

A ello se suman los efectos de fenómenos climáticos como heladas y granizo y la preocupación por nuevas detecciones de HLB (Huanglongbing), una de las enfermedades más peligrosas para las plantaciones cítricas.

Otro de los factores que golpea fuertemente al sector es el transporte. Los productores señalan que los elevados valores de los combustibles convirtieron al flete en uno de los principales componentes de los costos.

Según datos expuestos por referentes de la actividad, trasladar un cajón hasta Buenos Aires puede demandar entre 6.000 y 6.200 pesos, mientras que su comercialización en el mercado se ubica aproximadamente entre 8.000 y 9.000 pesos. El margen que finalmente queda para el productor ronda los 2.000 pesos por cajón, con más del 70% del valor absorbido por los diferentes costos de la cadena.

Menos consumo y un mercado saturado

Mario Toler, presidente de la Asociación de Citricultores de Santa Ana, advirtió además sobre la combinación de una gran disponibilidad de citrus con niveles de consumo muy inferiores a los habituales.

La crisis también alcanza al mercado industrial. El precio internacional del jugo concentrado, que llegó a situarse entre 2.500 y 2.800 dólares por tonelada, descendió a valores de aproximadamente 1.700 a 1.900 dólares, reduciendo otra alternativa tradicional para colocar la producción excedente.

El problema tiene consecuencias que van más allá de la campaña actual. Cuando una quinta permanece sobrecargada porque la fruta no puede cosecharse o comercializarse, se afecta el desarrollo de las plantas y puede reducirse la floración y, por consiguiente, la producción de la temporada siguiente.

La reiteración de campañas con escasa rentabilidad también está agotando la capacidad financiera de numerosos productores, que podrían quedar imposibilitados de afrontar tareas indispensables como fertilización, poda, tratamientos sanitarios y mantenimiento de las quintas.

Asistencia a los productores

Ante el complejo panorama, los diputados provinciales Enrique Cresto y Juan José Bahillo presentaron una iniciativa para crear el Programa Provincial de Recuperación, Sostenimiento y Desarrollo de la Citricultura Entrerriana, destinado a establecer herramientas permanentes de asistencia para la actividad.

El proyecto contempla además la creación de un Fondo de Desarrollo Citrícola (Fodecit), que podría financiarse con recursos provinciales, aportes del Consejo Federal de Inversiones, programas nacionales e internacionales y fondos provenientes de Cafesg.

Entre sus posibles destinos aparecen créditos subsidiados, capital de trabajo, cosecha y acarreo, fertilización, poda, controles sanitarios, reconversión de plantaciones, incorporación de sistemas de riego y protección contra heladas y granizo, además de inversiones destinadas a modernizar empaques e industrias.

La propuesta también plantea impulsar el consumo de fruta entrerriana mediante su incorporación a establecimientos públicos, entre ellos escuelas, hospitales, comedores y residencias de adultos mayores.

Con alrededor de 20.000 personas vinculadas laboralmente a la actividad, la crisis de la citricultura deja de ser exclusivamente un problema del productor y adquiere una dimensión económica y social para toda la región productiva entrerriana. El desafío será encontrar herramientas que permitan atravesar la emergencia actual sin comprometer la próxima campaña ni profundizar el abandono de las quintas.

Fuente: Aire Agro