Mercedes Gonzáles de Sampaio nació en Concordia y desde hace aproximadamente cuatro años vive en Toronto, Canadá, junto a su marido y su gato. Los recuerdos de la ciudad, la familia y ese cambio de vida en el norte continental.
Mercedes Gonzalez de Sampaio nació en Concordia, creció junto a su familia y cursó sus estudios en el Colegio Saint Exupery – El Principito. Desde hace aproximadamente cuatro años, su vida transcurre a miles de kilómetros de distancia, en Toronto, Canadá, una ciudad que eligió para comenzar una nueva etapa y cumplir un sueño que había tenido desde hacía tiempo: vivir en otro país.
Su llegada a Canadá estuvo vinculada a una oportunidad laboral de su esposo, aunque para Mercedes la posibilidad significó mucho más. “Mi papá siempre me incentivó para que emigre y vea otras partes del mundo”, cuenta. La experiencia de haber vivido durante cuatro meses en Hawaii algunos años antes terminó de confirmar sus deseos de emigrar definitivamente.
“Años después terminamos acá”, recuerda sobre su llegada a Canadá, donde actualmente comparte su vida con su marido y su gato, que también viajó junto a ellos desde Concordia.

Una nueva vida en Toronto
Mercedes es desarrolladora de software, aunque actualmente no trabaja en esa profesión. Se desempeña como coordinadora en la tienda Marshalls, una actividad que, según explica, le permite contar con tiempo para dedicarse a una de sus grandes pasiones: la música.
“Lo que me permite también dedicarle mucho tiempo a mi gran hobby, la música”, relata. Toca la guitarra y encontró en esa actividad una manera de disfrutar de su tiempo libre en medio de una vida completamente diferente a la que llevaba en Concordia.
Vivir en Toronto también significó adaptarse a un clima y una cultura diferentes. La ciudad ofrece numerosas actividades durante los meses más cálidos, como caminatas, actividades al aire libre y mercaditos de barrio. Pero el invierno presenta un escenario completamente distinto, con temperaturas que pueden llegar aproximadamente a los 20 grados bajo cero.
“Nos abrigamos y salimos”, cuenta Mercedes. Entre las actividades que disfrutan durante esa época se encuentran las pistas de patinaje sobre hielo que se instalan en algunas plazas y las salidas a esquiar a la montaña. “Como que nos amigamos con el frío”, explica entre risas, aunque reconoce que tiene una ventaja: “Soy team invierno, así que no me cuesta mucho el frío acá”.

Una ciudad multicultural
Uno de los aspectos que más destaca de Toronto es su diversidad cultural. Mercedes describe a la ciudad como un lugar multicultural, donde conviven personas provenientes de distintas partes del mundo.
“Es una ciudad que caminás por la calle y escuchás idiomas de todo el mundo”, relata. Según su experiencia, los canadienses son amables y respetuosos, mientras que la diversidad forma parte de la vida cotidiana.
El inglés es el idioma oficial de Toronto y el francés también tiene reconocimiento oficial en distintas regiones de Canadá. Mercedes habla ambos idiomas, aunque reconoce que todavía los siente, en cierta medida, como una barrera.
En Toronto también construyó nuevos vínculos. Tiene amigos de diferentes países, aunque su círculo más cercano está conformado principalmente por argentinos.
El vínculo que nunca se pierde
A pesar de la distancia, Concordia continúa ocupando un lugar central en su vida. Toda su familia permanece en la ciudad y también conserva parte de sus amistades.
Mercedes intenta regresar al menos una vez al año. No se trata solamente de una visita: para ella, volver a Concordia tiene un fuerte componente emocional. “Si pasa mucho tiempo más, emocionalmente empiezo a decaer”, reconoce. Y resume lo que significa regresar con una frase cargada de sentimiento: “Es como que regreso para tomar energía y seguir”.
Entre las cosas que más extraña de su ciudad aparecen algunos de los lugares y momentos más cotidianos: el Lago, el Carnaval y los domingos en familia, con largas sobremesas que se extienden hasta la tardecita, acompañadas por un buen asado o pastas.
También extraña a sus amigos y, especialmente, una costumbre que parece sencilla pero que en Toronto resulta muy diferente: la espontaneidad. “Se extraña la espontaneidad de pasar a visitar a alguien”, cuenta. En Canadá, explica, las reuniones suelen planificarse con mucha anticipación, incluso con un mes de diferencia. Aunque ya se acostumbró a esa dinámica, reconoce que todavía extraña aquella posibilidad de visitar a alguien simplemente porque sí.

El regreso, una posibilidad abierta
Por ahora, Mercedes asegura que no tiene pensado regresar definitivamente a Concordia. Su vida está instalada en Toronto y disfruta de la experiencia de vivir en otro país.
Sin embargo, cada vez que vuelve a la ciudad que la vio nacer aparece una sensación difícil de ignorar. “Cada vez que voy me da como esa ‘cosita’ de regresarme porque me recuerda lo lindo que es tener a la familia cerca”, expresa.
El regreso no está en sus planes inmediatos, pero tampoco es una puerta que haya decidido cerrar. “Por el momento no tengo pensado volver, pero cada vez que voy me da como esa “cosita” de regresarme porque me recuerda lo lindo que es tener a la familia cerca. No descarto la idea de regresar» concluyó.
Fuente: El Concordiense
