Emigrar implica mucho más que cambiar de país. Supone adaptarse a nuevas costumbres, construir vínculos desde cero y encontrar un equilibrio entre las oportunidades del presente y la nostalgia por las raíces.
En la tercera edición del ciclo de El Concordiense, el protagonista es Bruno Mateo, un joven concordiense que junto a su pareja Sofía construyó una nueva vida en la región italiana de Las Marcas. Entre el trabajo, el fútbol, el hockey y la distancia de sus seres queridos, la pareja encontró en el deporte una forma de integración y crecimiento.
Esa es la experiencia que viven Bruno Mateo y su pareja Sofía, quienes desde hace varios años residen en Italia, donde combinaron trabajo, deporte y proyectos personales.
Actualmente viven en Pollenza, una pequeña localidad de la provincia de Macerata, en la región de Las Marcas, ubicada entre los montes Apeninos y el mar Adriático. Allí encontraron estabilidad laboral, una vida tranquila y la posibilidad de desarrollar las actividades que más los apasionan.

El fútbol como punto de encuentro
Bruno cuenta que la decisión de emigrar estuvo inicialmente vinculada al trabajo. Sin embargo, una vez instalado en Italia, pudo reencontrarse con una pasión que siempre había estado presente en su vida: el fútbol.
“En un primer momento nos vinimos a vivir y a trabajar más que nada, pero después acá me encontré nuevamente con lo que es mi pasión. Me apasiona el fútbol y la verdad que acá pude encontrar el tiempo para disfrutarlo”, relató.
Actualmente juega en una liga regional amateur de la zona donde reside. Aunque recibe una remuneración por su participación en el club, aclara que no vive exclusivamente del deporte. “Es verdad que en el club donde estoy me pagan, pero no vivo exclusivamente del fútbol. Es una ayuda extra, pero lo disfruto muchísimo”, explicó.

Trabajo y deporte, la combinación perfecta
La vida cotidiana de Bruno y Sofía gira en torno al trabajo y al deporte. Ambos se desempeñan en una empresa metalmecánica especializada en el tratamiento y baño de metales utilizados en artículos de moda y en componentes de marcas reconocidas a nivel mundial. “Trabajamos en una fábrica que realiza baños en oro, plata y otros acabados para artículos vinculados a la moda. Trabajan para empresas como Louis Vuitton, Gucci, Versace e incluso para la industria automotriz, como Ferrari”, detalló.
Pero más allá de sus empleos, el deporte ocupa un lugar central en sus vidas. Mientras Bruno continúa ligado al fútbol, Sofía desarrolla una destacada carrera en el hockey italiano.
“Ella juega en la Serie A1, que sería la segunda división del hockey italiano. Este fin de semana clasificaron lograron el objetivo de ascender a la máxima categoría. El deporte nos mantiene muy motivados porque ambos podemos hacer lo que nos apasiona”, comentó con orgullo.

Las raíces siempre están en Concordia
A pesar de la adaptación y de la buena experiencia que viven en Italia, Bruno reconoce que hay cosas imposibles de reemplazar. “Lo que más se extraña es la familia y los amigos. Tenemos todo allá. Es verdad que nos adaptamos muy bien y estamos muy cómodos acá, pero siempre que pensamos en vacaciones elegimos volver a Concordia”, aseguró.
Hace poco recibió una visita muy especial. “Recientemente vinieron mis viejos con mi hermana a conocernos y a visitarnos. Mis otros hermanos se quedaron en Concordia, pero siempre estamos en contacto”, contó.

Una nueva comunidad lejos de casa
La adaptación al país europeo fue más sencilla gracias a los vínculos que fueron construyendo a través del deporte y a la presencia de familiares de Sofía en la misma región. “Es otra cultura y otro estilo de vida, pero estamos contentos. El deporte fue un sustento muy importante porque nos permitió conocer muchas personas y hacer amigos. Eso ayuda a no extrañar tanto las raíces”, explicó.
Además, destacó una particularidad que los hace sentir más cerca de Argentina. “Somos afortunados porque la familia de Sofía se fue viniendo a vivir para acá. Ella tiene siete hermanas y las siete viven en esta misma región. Tenemos una pequeña comunidad argentina y eso nos hace sentir acompañados”.
Residencia sublime
Bruno describe a Las Marcas como uno de los grandes descubrimientos de su experiencia migratoria. “La región es hermosa. Donde vivimos tenemos todo cerca: el mar está a unos 20 minutos, hay lagos increíbles a media hora y también montañas. Naturalmente es un lugar espectacular”, señaló.
La tranquilidad de Pollenza y el entorno natural son parte de los aspectos que más valoran de su vida actual. Sin embargo, hay algo que ni los paisajes italianos ni la distancia logran reemplazar. “Estamos muy cómodos acá, pero Concordia, la familia y las amistades siempre se extrañan”, concluyó.
Fuente: El Concordiense
