Cuando se habla de la Constitución Nacional de 1949, uno de los nombres que inevitablemente aparece es el de Arturo Enrique Sampay, un abogado y jurista nacido en Concordia que tuvo un papel decisivo en la elaboración de aquella reforma.
Sampay nació el 28 de julio de 1911 en Concordia, Entre Ríos, y falleció el 14 de febrero de 1977 en La Plata. Se recibió de abogado en 1932 en la Universidad Nacional de La Plata y posteriormente amplió su formación en Europa, con estudios en Zúrich, Milán y París. En 1944 comenzó su actividad docente en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNLP.
Su trayectoria política tuvo inicialmente vínculos con el radicalismo de orientación yrigoyenista, pero posteriormente se acercó al peronismo. Fue Fiscal de Estado de la provincia de Buenos Aires y mantuvo vínculos con figuras como Arturo Jauretche y Domingo Mercante, en un período marcado por profundas transformaciones políticas, sociales y económicas en la Argentina.
El hombre detrás de la Constitución de 1949
En 1948 se puso en marcha el proceso de reforma de la Constitución Nacional. Sampay fue elegido convencional constituyente por la provincia de Buenos Aires y tuvo una participación central en la elaboración del nuevo texto.
Documentos académicos de la Universidad Nacional de La Plata lo identifican como el principal mentor de la reforma de 1949, mientras que un estudio oficial publicado por el Estado argentino señala que la autoría intelectual de la nueva Constitución correspondió a Sampay, aunque el proceso también involucró a otros funcionarios, juristas y pensadores.
La reforma fue sancionada el 11 de marzo de 1949 y posteriormente jurada por Perón el 1° de mayo de ese año. El nuevo texto mantuvo buena parte de la estructura institucional de la Constitución de 1853, pero incorporó una concepción social y económica diferente.
Uno de los aspectos más importantes fue la incorporación de un amplio conjunto de derechos sociales. El texto constitucional reconoció derechos vinculados con el trabajo, la familia, la ancianidad y la educación, al tiempo que introdujo una concepción social de la propiedad privada.
Derechos sociales y función social de la propiedad
La Constitución de 1949 estableció que la propiedad privada debía cumplir una función social y que el capital debía estar al servicio de la economía nacional y orientado al bienestar social.
También incorporó principios vinculados con la intervención del Estado en la economía. El artículo 40 estableció disposiciones sobre la intervención estatal, el comercio exterior, los servicios públicos y los recursos naturales, incluyendo las fuentes de energía.
De esta manera, la reforma de 1949 quedó asociada al denominado constitucionalismo social, una corriente que buscaba incorporar al máximo nivel jurídico derechos económicos y sociales que hasta entonces no tenían el mismo reconocimiento constitucional.
La Universidad Nacional de La Plata ha definido a Sampay como una figura fundamental en la incorporación de los derechos sociales al constitucionalismo argentino y como una de las personalidades centrales de aquella reforma.
Una extensa trayectoria académica
La Constitución de 1949 fue solamente una parte de la producción intelectual de Sampay. El jurista escribió numerosas obras vinculadas con el derecho, la política y la teoría del Estado.
Entre sus principales trabajos se encuentran “La crisis del Estado de Derecho liberal-burgués”, “La filosofía del Iluminismo y la Constitución Argentina de 1853”, “Introducción a la Teoría del Estado”, “Constitución y pueblo” y “Las Constituciones de la Argentina entre 1810 y 1972”.
Su formación intelectual estuvo influenciada por las principales corrientes del pensamiento jurídico y político europeo de su época. Sus estudios en Zúrich, Milán y París le permitieron entrar en contacto con destacados profesores y corrientes del derecho constitucional y la teoría del Estado.
El exilio y el regreso
Tras el derrocamiento del gobierno de Perón en 1955, la Constitución de 1949 fue dejada sin efecto por el gobierno militar y posteriormente se convocó a una nueva reforma constitucional en 1957.
Sampay atravesó años de persecución política y exilio. Permaneció fuera del país y regresó en 1958. Más adelante retomó su actividad académica y, durante la década de 1970, volvió a ocupar espacios de relevancia en el ámbito universitario.
En 1973 recuperó su actividad docente, pero tras el golpe militar de 1976 volvió a ser desplazado de la universidad. Falleció al año siguiente, en La Plata, a los 65 años.
Un legado que nació en Concordia
Además de su participación en la reforma constitucional, Sampay desarrolló una extensa obra como docente, investigador y autor. En 1970 se incorporó al Instituto Argentino para el Desarrollo Económico (IADE) y fue presidente de esa institución. También fue fundador y director de la revista Realidad Económica, cuyo primer número apareció en 1971.
Su figura trascendió las fronteras de la política partidaria y quedó incorporada a la historia del derecho constitucional argentino. La Universidad Nacional de La Plata le otorgó en 2011, de manera póstuma, el título de Doctor Honoris Causa, destacando su condición de alumno y docente de esa casa de estudios y su intervención decisiva en la Constitución de 1949.
A más de un siglo de su nacimiento, Concordia puede reconocer entre sus hijos a uno de los juristas que mayor influencia tuvo en la historia constitucional argentina del siglo XX. Arturo Sampay fue el intelectual que llevó al centro del debate constitucional cuestiones como los derechos sociales, la función social de la propiedad y el papel del Estado en la economía.
Su nombre quedó ligado para siempre a la Constitución de 1949 y, con ella, a uno de los capítulos más debatidos y estudiados de la historia política y jurídica argentina.
