Home Interés GeneralA 94 años de su nacimiento, recordaron con emoción a Juan Barber, el histórico garrapiñero de Concordia

A 94 años de su nacimiento, recordaron con emoción a Juan Barber, el histórico garrapiñero de Concordia

by Federico Gularte

Fallecido en 2018, quedó en la memoria de generaciones de vecinos por sus garrapiñadas, pirulines y su particular manera de recorrer la ciudad.

22 de septiembre se cumplieron 94 años del nacimiento de Juan Barber, uno de los personajes más queridos y recordados de Concordia. A seis años de su fallecimiento, ocurrido en 2018, un familiar compartió en redes sociales un emotivo posteo para mantener viva su memoria y repasar parte de una historia marcada por el trabajo, el esfuerzo y el vínculo con la comunidad.

Durante aproximadamente seis décadas, Barber fue una presencia habitual en la esquina de la Peatonal Entre Ríos y Catamarca, donde su figura quedó asociada para siempre al aroma y sabor de las garrapiñadas. Para muchos concordienses, encontrarse con Juan era también reencontrarse con recuerdos de la infancia.

Una vida ligada al trabajo

En el homenaje, su nieto recordó a Juan como un hombre de personalidad alegre, que tenía a la música como una de sus grandes compañeras. Según relató, cada mañana solía despertar cantando tangos, boleros o milongas, una característica que formaba parte de su particular manera de vivir.

Su historia laboral estuvo atravesada por numerosos oficios. Una de las imágenes más recordadas es la de Juan vendiendo pirulines artesanales a la salida de las escuelas, actividad que contribuyó a darle origen al apodo familiar de “Los Piru”.

También se dedicó a la venta de hielo seco, recorriendo las calles de Concordia con un carro tipo sulky de dos ruedas que tiraba con su propia fuerza. Incluso llegaba hasta las zonas más altas de la ciudad.

Con el tiempo aprendió el oficio de elaborar garrapiñadas gracias a las enseñanzas de un hombre oriundo de La Paz y comenzó a desarrollar una actividad que terminaría convirtiéndose en una de las postales más reconocibles de la ciudad.

A sus diferentes trabajos también sumó durante años jornadas en el Cine Auditorium de Concordia, multiplicando sus horas de trabajo para sostener a su familia.

Una postal de la Peatonal

La presencia de Juan Barber trascendió ampliamente la esquina donde durante décadas ofreció sus productos. Su actividad lo llevó a participar de numerosas fiestas provinciales y nacionales en distintos puntos del país.

Entre los recuerdos que más orgullo le generaban se encontraba su participación en la Fiesta Nacional de la Manzana, en Río Negro, desde donde —según relataba— llegaron a enviarle telegramas para invitarlo formalmente a participar de los festejos.

Su trayectoria y el reconocimiento que había construido entre los concordienses tuvieron una distinción especial en 2016, cuando fue declarado ciudadano ilustre.

Una historia de esfuerzo y voluntad

El posteo también recuperó una particular anécdota que refleja la personalidad de Barber y su determinación para alcanzar sus objetivos. Cuando decidió comenzar a construir su propia casa, tomó su último atado de cigarrillos y lo enterró en los cimientos de la vivienda. Se prometió a sí mismo no volver a fumar, convencido de que cada cigarrillo representaba dinero que podía destinar a los ladrillos de su futuro hogar.

A 94 años de su nacimiento, la figura de Juan Barber continúa presente en la memoria de Concordia. Su historia quedó ligada a la Peatonal, a las garrapiñadas, a los pirulines y, especialmente, a las historias de tantas generaciones que lo conocieron durante su infancia.